Cueva de Mendukilo

Sábado 14 de marzo, Cata a Ciegas en MENDUKILO_LURPEA

Sábado, 14 de marzo: Cata a ciegas en las entrañas de Aralar

Una propuesta sensorial de aproximadamente hora y media que comenzará en la recepción a las 12:30.

En esta ocasión el recorrido rompe con la dinámica habitual. Si normalmente la visita comienza en Artzainzulo (1ª sala), continúa por Laminosin (2ª sala) y finaliza en Herensuge (3ª sala), en esta experiencia se iniciará desde el fondo de la cueva.

El grupo accederá con ausencia de luz o con una iluminación muy tenue hasta llegar a Herensuge, donde comenzará la explicación sobre la formación del patrimonio subterráneo y la importancia del agua como origen de todo, reforzando la base de nuestro proyecto: la educación ambiental.

Desde allí se avanzará hasta Artzainzulo, el histórico “establo de la montaña”, utilizado desde la Edad del Hierro para guardar el ganado. Durante más de 3.000 años estos espacios han sido refugio y protección para pastores y animales, y todavía hoy mantienen ese vínculo con la actividad pastoril.

En este entorno único tendrá lugar la cata a ciegas, limitada a 20 personas, con una tarifa especial de 15 euros por persona. Actividad recomendada para mayores de 12 años.

Esta experiencia también se ofertará a lo largo del año en días puntuales, disponibles en el calendario de reservas.

Con antifaz, eliminando la vista y potenciando únicamente el olfato y el gusto, los participantes comprenderán el ciclo natural que conecta la lluvia con los productos que degustamos.

La experiencia comenzará con el elemento esencial:

  • Agua recogida gota a gota desde una estalactita de la propia cueva, filtrada de forma natural.
  • Comparativa con agua embotellada de Betelu, procedente del mismo sistema hidrológico de Aralar.

Después, se degustarán productos ecológicos y de calidad elaborados por productores locales:

  • Zumo ecológico de manzana y sidra de la sidrería Perkatzenea.
  • Cuatro variedades de queso de la sierra de Aralar elaborados por la quesería Bikain.

El mensaje es claro: sin lluvia no hay hierba, sin hierba no hay ovejas, sin ovejas no hay leche y sin leche no hay queso.
Una vivencia que conecta territorio, tradición y sostenibilidad.

Como broche final, un toque dulce que cerrará la experiencia en pleno territorio conguito.

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